lunes, 25 de mayo de 2009

Dies Irae, Dies Illa

Dies Irae ("Día de la ira") es un famoso himno latino del siglo XIII atribuido al franciscano Tomás de Celano (1200-1260), amigo y biógrafo de San Francisco de Asís. También se han considerado como posibles autores al Papa Gregorio Magno, San Bernardo de Claraval o los monjes dominicos Umbertus y Frangipani. Suele considerarse el mejor poema en latín medieval, y difiere del latín clásico tanto por su acentuación (no cuantitativa) como por sus líneas en rima. El metro es trocaico.
El poema describe el día del juicio, con la última trompeta llamando a los muertos ante el trono divino, donde los elegidos se salvarán y los condenados serán arrojados a las llamas eternas. Este himno se usó como secuencia en la Misa de Réquiem católico-romana hasta la revisión del Misal Romano de 1970.



http://mujer.terra.es/muj/corazon/articulo/lydia-bosch-alberto-martin-32439.htm

Lydia Bosch denuncia en un informe psicológico que Alberto Martín la humillaba, maltrataba y sometía En este documento pericial que destapa hoy la revista Interviú, la actriz describe a su marido como un hombre frío, cruel, destructivo y perverso, al tiempo que le acusa de proferirle insultos como puta delante de sus hijos. El semanario también recoge la declaración de la menor en la comisaría, donde relata algunos de los desagradables episodios denunciados por supuestos abusos. Ambas partes se sienten muy dolidas por esta filtración que consideran muy preocupante

En tan sólo cuatro días, la actriz Lydia Bosch se verá las caras con su marido, Alberto Martín Caballero. Eso sí, será delante de un juez por el contencioso abierto por su divorcio que comenzará a dilucidarse este mismo viernes en el juzgado número 3 de Pozuelo de Alarcón.

A pocas horas del proceso, y después de la tormenta informativa que ha generado el caso tras denunciar la actriz a su todavía marido el pasado día 27 por supuestos abusos a una menor, la revista Interviú destapa hoy nuevos datos hasta ahora inéditos del caso que ha revolucionado la crónica social de los últimos años. Se trata del informe psicológico que adjunta la actriz en su demanda de divorcio, así como el informe pericial donde su hija, Andrea, relata los supuestos abusos que, supuestamente, sufrió por parte de su padrastro hace cinco años.

En la demanda de separación que presentó la protagonista de ‘Médico de familia’, Lydia describe a su marido como un hombre ‘intolerante, frío, cruel, destructivo y perverso bajo un disfraz de hombre recto, riguroso, familiar y socialmente reconocido’.

Estos detalles sumamente escabrosos son los que relata la actriz catalana a la psicóloga Gemma del Val y que forman parte de la demanda de divorcio que presentó la actriz el pasado día 15 de abril, tan sólo diez días antes de denunciar a su marido por abusos. En este escalofriante y demoledor relato, Lydia denuncia a Alberto de haberla maltratado psicológicamente y humillado no sólo durante el matrimonio, sino también durante las primeras fases de su noviazgo.

‘Me llamaba hija de puta delante de mis hijos’
En este informe de 24 páginas filtrado a este semanario, Lydia describe algunos de estos supuestos episodios de constantes humillaciones –siempre según la versión de Bosch-, rodeados de insultos y amenazas. ‘Cuando discutimos me insulta, incluso delante de los niños: cabrona, hija de puta, mala madre’, recoge este documento.

Entre los capítulos que recoge este informe se encuentra uno sobre un episodio de celos sucedido durante su matrimonio antes de una entrega de premios donde insiste en el carácter manipulador del arquitecto. ‘Me puse un vestido con escote para una fiesta. Me empujó contra la pared y dijo que parecía una puta’.

Además de esta supuesta humillación verbal, Lydia asegura que el sometimiento era también sexual. ‘Quería tener relaciones sexuales a diario… Si no era así, se enfadaba y se molestaba. En ocasiones me he hecho la dormida o por no decir que no y que no hubiese mal rollo, cedía’.

Lo que también llama la atención es que en su relato a la psicóloga, Lydia también presente a su marido como una persona violenta antes de casarse con él en 2001 y ‘recasarse’ por la Iglesia en 2004. ‘Le rechacé y se puso furioso. Salió del coche y golpeó fuertemente y con violencia en el capó’.

Entre las conclusiones más evidentes que saca Bosch, de 45 años, de su convivencia con Alberto tras nueve años de matrimonio, se encuentran las siguientes afirmaciones: ‘Confunde el respeto con el miedo. No hay calor de hogar, sino ambiente hostil y militar’. ‘Me hacía creer que era un desecho humano. Me anuló completamente’, ‘Me decía que yo debilito a los niños, que no hay que abrazarles ni mostrarles afecto…’.

La actriz relata la manera en la que fue descubriendo la verdadera forma de ser de su marido, quien, a los ojos de todo el mundo, era el ‘marido perfecto’: ‘Al principio era para mí mi príncipe azul pero con el paso del tiempo descubrí que tenía dos caras’, añade en el informe.

Además de lo que le contó la actriz a la psicóloga, la revista publica en exclusiva el desgarrador informe psicológico de su hija, Andrea, que presentó la actriz cuando fue a denunciar a Caballero el pasado 28 de abril en el Juzgado de Guardia de Pozuelo de Alarcón. En esta denuncia, la intérprete catalana, asegura que su hija fue ‘objeto de abusos sexuales’ por parte de su marido ‘durante al menos dos meses’.

‘Me metía la lengua en mi boca y me decía que moviera la mía’
Y para probarlo junto a la denuncia, se presenta el relato de la menor según lo que le contó a la psicóloga y que, desde luego, resulta demoledor y que podría herir la sensibilidad de los lectores. Entre algunos de ellos, se encuentran los siguientes relatos de la joven: ‘Él me metía su lengua en la boca y me decía que yo tenía que meter la mía y moverla’.

La revista aporta también el testimonio de la menor a los policías tras recibir la denuncia y el informe de su madre. En su declaración, la hija de Lydia define la relación con su padrastro como ‘buena’, ‘ejercía sus labores de padre correctamente, me llevaba al colegio todas las mañanas’.

Todo cambió cuando se hizo algo más mayor: ‘Un día cuando tenía 12 años, con la excusa de comprobar si me había lavado los dientes, me pidió que le diese un beso en la boca y me metió la lengua’. Además, la menor subraya que ‘no era consciente de los hechos, accedía sin oponer resistencia porque me fiaba de él’.

La joven también relata que pasado casi un mes de estos episodios, ella comenzó a querer sentarse en el asiento trasero en su trayecto al colegio, a lo que Martín le decía que pasara ‘al asiento delantero y me besó otra vez con lengua, aunque sabía que yo no quería’, continúa.

‘Le decía claramente que no quería hacerlo pero él insistía’La declaración de la menor en la comisaría de Pozuelo insiste en que todo sucedía contra su voluntad: ‘Yo intentaba darle un beso rápido para dejarle satisfecho y le decía claramente que no quería hacerlo, pero él insistía, así que todos los días le daba cuatro o cinco besos’.

Al parecer, según la menor, las situaciones embarazosas subieron de tono llegado un momento dado: ‘Me despertaba tumbándose en la cama junto a mí, se colocaba encima de mí, me abrazaba me acariciaba y me daba masajes, aunque sabía que yo no quería’, señala.

A los hechos denunciados, hay que sumar, siempre según la versión de la menor, los comentarios que le hacía su padrastro sobre los besos que ‘también ocurrían en el domicilio familiar’.

‘Me decía que si era la primera vez que besaba a un chico, porque lo hacía muy bien y me decía que moviera la lengua cuando me besaba’, continúa en su testimonio.

Otro episodio que relata la menor fue una noche en la que se encontró a su padrastro en una situación muy comprometedora: ‘Me despertó, me puso encima de él y empezó a frotarse durante 10 minutos’. La revista asegura también que la hija de Micky Molina se atrevió a contar estos episodios por miedo a que se repitieran en su hermana menor: 'Tengo miedo de que haga lo mismo con mi hermana pequeña' (de seis años de edad).

Aunque aún las diligencias están abiertas y el acusado fue puesto en libertada al no encontrar la juez indicios de delito, se trata, sin duda, de un relato desolador y escalofriante que ha generado ya una gran conmoción, además de porque se trata de un documento que se haya tan sólo en dependencias judiciales y policiales, por la gravedad de los episodios que se narran en ambos casos.

Independientemente de los testimonios de madre e hija, lo que queda claro ya es que, a pocos días del comienzo del contencioso por el divorcio, cada uno empuña sus mejores y más afiladas armas por separado. Lo que lamentan ahora ambos es que documentos que se suponen confidenciales hayan visto la luz, motivo por el cual fuentes cercanas a la pareja aseguran que tanto Lydia como Alberto están sumamente ‘enfadados, disgustados y muy preocupados’. La historia y la lucha sigue, desgraciadamente, más abierta y encarnizada que nunca.

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